miércoles, 28 de noviembre de 2012

-EXPIRACIÓN-


Ya no vive, tampoco murió.

Quién pudiera estar allí. Quién pudiera verlo en directo.
Quién pudiera sentirlo. Quién pudiera amarlo en vivo.
Quién..

Jesús se muere en SEVILLA. Impresionante. Con corazón.

Me encanta. A todo volumen.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Y ahora que nos quiten lo bailao..

 
Sabíamos que podrían venir tormentas, que podríamos caernos... Pero que nos quiten todo lo vivido, todo lo que hemos disfrutado y todo lo que hemos llegado a ser. Mereció la pena.
Aunque ahora dé mucha pena pensar que ya pasado, no es así pues siempre estará con nosotros.
 
Quién me iba a decir a mí que iba a ser todo lo que he sido. Quién me iba a decir a mí que los sueños sí que pueden llegar a hacerse realidad.
 
"Conoces la mirada de aquellos ojos porque es lo primero que has estado mirando toda tu vida..."
 
Solo queda dar gracias a Dios y a la Virgen por haber podido superar este reto. Con orgullo, y con la esperanza de que queda mucho por vivir.
Sé que a fin de cuentas hemos disfrutado de todo lo bailao. Que alguien se atreva a quitármelo.

martes, 30 de octubre de 2012

Sin Título

En estos días he perdido dos de las cosas que más quería en este mundo. Esto nadie me lo puede discutir porque solo yo sé que es verdad, solo yo (y Alguien más) sabe qué es lo que hay dentro de mi corazón.

Y cada segundo que pasa vas sintiendo que todo pierde su sentido, poco a poco, en silencio, pero sin parar. ¿Qué hacer?

Quizás ha llegado el momento de iniciar un nuevo camino. La hora de recordar quién eres, quién has sido y quién serás. No es fácil empezar de nuevo y desde la nada. Pero... qué remedio.

"Un hombre es tan grande como sea su sueño, su ideal, su esperanza y su plan de vida".
 
 
En fin, una vez aprendí que lo mejor es volver a ser niño. Y no se me ocurre nada mejor que esto porque es imposible encontrar mejores palabras, es imposible expresarlo mejor:




viernes, 12 de octubre de 2012

..

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

el pecado me tortura,
las entrañas se me anegan
en torrentes de amargura,
y las lágrimas me ciegan,
y me hiere la ternura...
 
Me enseñaron a rezar,
enseñáronme a sentir
y me enseñaron a amar;
y como amar es sufrir,
también aprendía a llorar.

Y detrás del Nazareno
de la frente coronada,
por aquel de espigas lleno
campo dulce, campo ameno
de la aldea sosegada,

los clamores escuchando
de dolientes Misereres,
iban los hombres rezando,
sollozando las mujeres
y los niños observando...
 
Y los hombres, abstraídos,
en hileras extendidos,
iban todos emcapados,
con hachones encendidos
y semblantes apagados.
 
Y los niños, admirados,
silenciosos, apenados,
presintiendo vagamente
dramas hondos no alcanzados
por el vuelo de la mente,

caminábamos sombríos
junto al dulce Nazareno,
maldiciendo a los Judíos,
«que eran Judas y unos tíos
que mataron al Dios bueno».

¡Cuántas veces he llorado
recordando la grandeza
de aquel echo inusitado
que una sublime nobleza
inspiróle a un pecho honrado!

 


Hoy, que con los hombres voy,
viendo a Jesús padecer,
interrogándome estoy:
¿Somos los hombres de hoy
aquellos niños de ayer?